Todo lo que debes saber sobre el colágeno

Al hablar de él pensamos en la cosmética y los tratamientos estéticos. Pero hay mucho más. Todo lo que debes saber sobre el colágeno (y cómo conseguirlo). Cremas enriquecidas, suplementos, inyectables, todo tipo de propuestas procedentes del mundo de la belleza y la estética… Así, en general, el colágeno nos suena a estar jóvenes y a no tener arrugas. Pero puede ser que no sepamos mucho más (que al fin y al cabo no se puede saber de todo en esta vida). El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo humano (se calcula que supone el 6 por ciento del peso corporal) y es un componente esencial de huesos, cartílagos, músculos, ligamentos, tendones, piel, vasos sanguíneos y otros tejidos, porque es el responsable de su hidratación, resistencia, elasticidad, tersura y flexibilidad. Para entendernos, si el organismo fuera una obra de albañilería, el colágeno sería el cemento que mantiene unidos los ladrillos. Una especie de adhesivo que consigue que las estructuras permanezcan en su sitio. Hasta ahí la teoría, perfecto. Antes de que dejéis de leer este post por aburrimiento, vayamos con la pregunta del millón: «Muy bien lo del adhesivo, pero ¿qué puedo hacer yo para tener más colágeno y seguir pareciendo joven?».

Hay varios métodos.

La naturaleza: El colágeno está presente en el organismo de manera natural. Con lo cual, una parte viene de fábrica y se va renovando solo. La producción tiene lugar en unas células llamadas fibroblastos, que necesitan de la vitamina C para llevar a cabo el proceso (leer apartado 2). Hasta los 20 el cuerpo produce colágeno alegremente como si no hubiera un mañana pero, a partir de esa edad (sí, habéis leído bien, a los 20), la cosa empieza a decaer. Entre los 20 y los 30 la producción se va reduciendo a un ritmo de 1,5 por ciento por año. A los 40 ya tenemos la mitad de lo que había en la adolescencia y la cosa sigue bajando y bajando.

Resultado: Piel menos firme, menos tersa, menos flexible, con aspecto más seco y con arrugas. Un horror, vamos. La alimentación: El organismo produce colágeno por sí solo, pero con la ayuda de una alimentación adecuada y rica en vitamina C, podemos echar una mano. Esto quiere decir que si en tu menú incluyes determinados alimentos, estarás favoreciendo no solo el mantenimiento de la proteína que tengas, sino su producción. Apunta en la lista del mercado: La mayoría de las verduras, soja (leche de soja también vale), pepinos, apio, cítricos (ricos en vitamina C), clara de huevo, carnes magras (pollo, pavo, pato), ajo, perejil, cebolla, plátano, té, coco, papaya, pescados azules, marisco, pimientos, tomate, remolacha, sandía, cerezas, fresas, frambuesas, verduras de hoja verde, cerveza y frutos secos como nueces, piñones, avellanas, anacardos, castañas, pistachos, semillas de calabaza, pipas de girasol o almendras. Pero, sobre todo, la fuente primordial es la gelatina de origen animal, es decir, de la médula ósea (si te gusta el tuétano de los huesos, este es tu momento, pero también los caldos de huesos, embutidos, callos…) En realidad, echando un vistazo a la lista anterior, casi la totalidad de los alimentos habituales en la dieta mediterránea ayudan a la producción de colágeno. Esto quiere decir que, más que incluir determinados ingredientes, lo mejor es seguir una alimentación variada. Y como vivir a base de caldos de jamón concentrados y tuétano de hueso tampoco es lo más saludable, una opción lógica es pensar en la opción del colágeno hidrolizado comestible, con beneficios comprobados clínicamente, como explicamos en este post. Como curiosidad, los amantes de la cerveza están de suerte porque una empresa nipona, ‘Suntory Holdings Ltd’, ha lanzado al mercado hace unos meses una cerveza con infusión de colágeno para rejuvenecer la piel. Las cañas de los domingos ya nunca serán lo mismo.

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