En qué consiste la cirugía plástica de reconstrucción de pantorrilla

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La cirugía ortopédica del miembro inferior ha sufrido un importante desarrollo que ha permitido solucionar problemas de muy diversa índole, la mayoría congénitos. Es habitual encontrar pacientes intervenidos de patologías como pie zambo, pie equinovaro, aquiles corto… Con el objetivo de mejorar su deambulación y evitar deformidades del pie durante el desarrollo. ¿Qué ocurre con las cirugías que tratan el tendón de Aquiles? Muchas de estas cirugías tratan el tendón de Aquiles. Este tendón cuyo nombre viene del héroe griego es la conjunción de tres músculos de la pantorrilla: los dos gemelos y el sóleo y se ancla firmemente en el hueso calcáneo del pie. Las diversas actuaciones a nivel de este tendón permiten corregir las malposiciones del pie, pero pueden tener un efecto secundario en el desarrollo de la musculatura de la pantorrilla. Estos pacientes suelen tener una musculatura más corta y menos voluminosa que la pierna sana. Aunque la función sea completamente correcta y puedan hacer cualquier actividad ocurren dos problemas: Existe una desproporción entre las dos piernas que puede ser bastante ostensible. No se corrige con el ejercicio físico y entrenamiento. La solución gracias a la cirugía plástica: reconstrucción de pantorrilla La cirugía plástica puede ofrecer una solución a estos pacientes. Mi técnica preferida es la reconstrucción con implantes en posición submuscular. El implante levanta el músculo aumentando su masa y al mismo tiempo incrementando la circunferencia de la pantorrilla. Normalmente son necesarios dos implantes que si es posible se colocan entre los dos músculos gemelos y el sóleo, más profundo.

El tamaño del implante se elige en función de la longitud muscular, es decir, del espacio disponible. En ocasiones se necesita tanto volumen que hemos de hacer una reconstrucción en dos tiempos. Primero se coloca un expansor, un dispositivo que se va hinchando semanalmente hasta que se consigue el volumen y circuferencia deseadas. Este proceso puede durar unos 4 a 6 meses, ya que las estructuras de la pierna no son muy distensibles y se requiere tiempo en el proceso. En un segundo tiempo se extrae el expansor y se coloca el implante definitivo. Las cicatrices quedan en cualquiera de estas opciones en el hueco de la rodilla. Pero los implantes no solucionan el tercio distal de la pierna, que es la zona ocupada por los tendones. Aquí utilizamos los injertos de tejido adiposo, para aumentar el grosor del tejido subcutáneo y hacer un contorno más natural entre esta zona y la reconstruida con implantes. Nuestras recomendaciones tras la intervención Recomendamos una semana de baja laboral y no se puede hacer ejercicio físico con piernas durante 6 semanas al menos. Una vez pasado este tiempo no hay restricciones. Los implantes no se han de cambiar jamás salvo que se sospeche una rotura (normalmente por desgaste y envejecimiento del dispositivo). La ecografía es la herramienta que utilizamos para comprobar que los implantes estén bien posicionados y su integridad. Si tienes unas pantorrillas que no están suficiente desarrolladas y la musculatura no está acorde al resto de tus piernas, contempla la posibilidad de una reconstrucción de pantorrilla o aumento de gemelos.

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